miércoles, 18 de septiembre de 2013

Fragmento 28 - Supongamos que eres tú



"... Cogí el coche y desesperadamente me dirigí a ver a Sergio, necesitaba descubrir que era aquello que tanto me había hecho pensar durante años..."

"... Giró la cabeza y me vio allí parado, esperándole... Me miró y se dirigió hacia donde me encontraba: – ¿Abraham, qué haces aquí?
– ¡¡Sorpresa!! – dije alzando las manos hacia arriba. – vengo a que me invites a unas cervezas.
– Claro, eso está hecho... ¿pero solo has venido por eso? – dijo sorprendido y con cara de poker.
– Sí, lo prometo – dije poniendo cara de niño bueno.
– Ja, ja, ja, no te creo... – dijo sonriendo y dándome un golpe en el hombro a la vez que me estrechaba la mano.
– Bueno, era porque necesitaba aire nuevo – contesté sonriendo quitándole importancia.
– Ah bueno, si es eso... ja, ja, ja – empezó a reírse, mirándome a los ojos..."

"... Las miradas se congelaron por un segundo..." 

"... solo pretendía descubrir lo que aquella mirada me había cautivado sin más, aquella mirada que en un momento desbordó todo lo que había escondido durante tanto tiempo. No pretendía que fuera uno más de mi lista negra.
Tan solo quería descifrar los juegos que nos habían llevado a los dos a desear un solo beso.
Un juego peligroso en el que te puedes quemar. Y me quemé, tanto como no me había imaginado jamás. Pero como cualquier animal coherente ante tal quemadura salí corriendo, para intentar aliviar el dolor, sin mediar palabra, volví a mi nido corriendo, sabiendo que hay juegos peligrosos con los que hay que tener cuidado..."

"... Porque hay momentos que ya no vuelven, pero sí circunstancias que el destino puede volver a juntar para volver a jugar y ser sincero.
Quizás los dos lo deseábamos desde el primer momento, aunque yo intentara rechazar mi deseo y él intentara no admitir la realidad. Aquella necesidad del saber como sería, de descubrir su penetración, sus suspiros, sus manos, su ternura, su lengua, su deseo descontrolado, sus ojos, su cuerpo deslizante junto al mío...
Al día siguiente de aquello sentí la culpabilidad de haber probado un juego sin final. Me levante sin hacer ruido y me metí en la ducha intentado quitarme la culpabilidad, pero aquello no se iría tan fácilmente.
Cuando se despertó, nos miramos y no dijimos palabra de nada de lo que había ocurrido, yo llevaba horas despierto e intentando hacer tiempo para que ir a desayunar juntos. Aquel desayuno fue uno de esos que no quieres vivir jamás, por el silencio penetrante que se transmite con las miradas y los suspiros..."

"... hablamos de lo ocurrido tímidamente y yo le confesé entre mentiras que para mi tan solo había sido una noche sin mas, a lo que el me respondió con las mismas palabras..."

"... nuestros caminos se volverían a juntar tiempo después para volver a conciliar la amistad que en un principio surgió con los secretos y verdades que nos contábamos todas las noches..."












miércoles, 28 de agosto de 2013

Fragmento 27 - Supongamos que eres tú


"... cada vez me sentía más el héroe de la perfección, tenía cuanto deseaba y los hombres que me apetecían los tenía en la palma de las manos.
Iba al gimnasio todos los días para perfeccionar mi musculación y aparentar ser mejor que los demás. Alguna que otra vez en las duchas del gimnasio mantuve algún placer sexual con algún compañero, pero era algo insignificante. No había día que no sintiera placer, que no conociera algún morboso con el que pasar la noche o algún viejo amigo con los que compartir viejos recuerdos.
Todo cambió cuando conocí a Aitor..."

"...como era de esperar quería beneficiármelo, aunque el chico se hacía de rogar, aquello me producía mas morbo..."


"... Al final un día le pillé duchándose solo, me puse enfrente de él, y según me miraba comencé a masturbarme para provocarle... no resistió la tentación y acabamos masturbánndonos mutuamente..."

"... Sin esperarlo aquello acabó siendo un ritual, gimnasio y mi casa. Sin quererlo me envolvió en una relación de la que no me sentía cómodo, pero que acabe por aceptar..."

".... Una relación que no duró más de seis meses, yo era demasiado promiscuo para una relación estable. Al final le fui infiel, se enteró y cansado de que aquello sucediera una y otra vez me abandonó dejándome tan solo el recuerdo de Toby..."

"... Me perdí en tantos rincones, me perdí y no me encontré..."





miércoles, 14 de agosto de 2013

Fragmento 26 - Supongamos que eres tú


"... Cogí el teléfono en auxilio..."

"... Abro los ojos y despierto en la cama de un hospital con una mascarilla de oxígeno sobre mi nariz, los brazos llenos de cables, mi mano derecha pinchada, el ruido de las máquinas, el silencio breve y el olor a medicación.
Intento alcanzar el timbre... llamo a la enfermera.
– ¿Qué me ocurre? – pregunto con voz agónica y de forma alterada.
– Tranquilo... – responde la enfermera con voz dulce y tranquila.
– ¡Llamé al médico! – le grito nervioso e intentándo levantarme de aquella espantosa cama..."

"... – ¡Qué hago aquí, llamé al médico...! – dije poniédome cada vez más nervioso mientras miraba todos aquellos cables que tenía por todo mi cuerpo, sin entender lo que estaba ocurriendo..."

"... Desperté nuevamente con la voz aguda y fuerte de un hombre que decía ser el doctor, abrí los ojos y me sentía en una nube cuando pude pronunciar con voz quebrada: – ¿Qué me ocurre, Doctor?..."

 "... – El diagnóstico no es muy favorecedor, cuando llegó la ambulancia estaba con 83% de saturación de oxígeno en su cuerpo, es decir, que no le llegaba suficiente oxígeno a su cerebro y por eso se desmayó. Sabe que esta enfermedad es crónica y grave. También sabrá que la medicación solo mejora su calidad de vida, pero ya sabe que se tiene que cuidar. Los virus ajenos son los que propician la muerte en pacientes con este tipo de patología.
– Lo sé doctor, ¿cuánto me queda? – dije con voz quebrada y con los ojos llenos de lágrimas, mientras en mi garganta se producía un nudo de nerviosismo.
– No le puedo dar un tiempo determinado, le hemos cogido a tiempo esta vez, debe de cuidarse más. Tendrá que volver a su casa con oxígeno, cada día se debilita más, sus pulmones no son capaces de oxigenar lo suficiente por sí solos.
– ¿Pero podré volver a casa aunque sea un tiempo? – pregunté al doctor.
– Sí, pero tendrá que cuidarse y llevar oxígeno domiciliario. ¿Quiere que avisemos a alguien?
– No, nadie sabe nada y deseo que siga siendo así – dije contundente.
– La decisión es suya, y siempre se respetará – dijo mirándome a los ojos y como si la idea no le pareciese la más adecuada.
– Gracias, Doctor, ¿cuándo podré volver a casa? – dije ansioso de salir de aquel lugar.
– Si todo va bien, en unos días podrá irse a su casa – dijo contundente y sin darme más información..."









domingo, 4 de agosto de 2013

Fragmento 25 - Supongamos que eres tú


"... Ring, Ring... Suena un mensaje en el móvil..."

"... Es Asier, a ver qué dice: – Después de mucho pensarlo y hablarlo, he llegado a la conclusión de que debo de confesarte que me estoy enamorando de ti..."

"... a cosa empezaba a complicarse y no sabía cómo quitarme el marrón de encima, ciertamente, Asier era un chico atractivo pero no me atraía en absoluto..."

"... Era un tanto putón, le encantaba hacer tríos y follar por follar, algo que a mí no me interesaba..."

"... Me quedé tranquilo hasta que llegó el fin de semana y el alcohol comenzó a adentrarse por nuestras venas y Asier intento besarme a toda costa, le rechacé no sé cuántas veces aquella noche. Pero él no se resistiría y semanas después caí en la tentación... por qué no probar a dejarse llevar por la excitación del momento. Me lié con él, me lo llevé a casa, le follé y después como un capullo más le repudie durante toda la semana, haciendo como si no hubiera ocurrido nada entre nosotros..."

"... Pero él no se resistía y me volvía a buscar. Yo solo empecé a dejarme desear y a descontrolar en los rincones de cualquier lugar donde el placer fuera complaciente. Me deje masturbar día tras día. Aquello era fácil, sabía que estaba loco por mis huesos y eso me daba la ventaja de aprovecharme cuando me convenía, sin embargo, él había cambiado sus hábitos de estar con otros para estar solamente conmigo. Pero yo una y otra vez le rechazaba, solo le quería en los momento en los que penetraba mi satisfacción, sobre todo los fines de semana donde el alcohol dejaba huella en las venas rotas por el dolor de los pensamientos y los lejanos recuerdos, al final él tan solo era la ayuda al orgasmo. Tan solo era eso, un triste juego más de las noches de la cárcel falsa de desamor..."

"... Asier, ingenuo de la creencia de que no sentía nada por nadie, se equivocaba, hasta que descubrió que existía alguien en quién no podía dejar de pensar..."

"... Se enteró por casualidades de la vida, en un momento  de bajón, donde la confesión fue breve y silenciosa. El desprendió una lágrima y yo aludí que nunca le prometí una relación ni que me enamorara de él. Asintió con la cabeza y se marchó y me dejó allí sentado, solo, vacío, con el silencio del alba..."







miércoles, 31 de julio de 2013

Fragmento 24 - Supongamos que eres tú



"... Abrí la puerta, Toby se dirigió a saludarme, pero no le pude hacer caso, entraba sin aliento, a punto de vomitar, subí el retrete, y si como de una fuente se tratase expulsé todo el líquido de mi cuerpo. Estaba moribundo y exiliado, vomite durante horas sin quedarme nada en el estomago y sin poder levantarme..."

"... No me podía levantar, estaba agotado, mi corazón palpitaba cada vez más deprisa, mientras mis ojos se desvanecían..."

"... Me desperté con la cabeza apoyada en el retrete, habrían pasado horas desde que había llegado allí. Tenía que levantarme para comer algo y tomarme la medicación..."

"... Ya no sabía ni por qué número de pastilla iba, miré el reloj. Las 00:11 am. Fui al cajón, lo abrí y cogí las pastillas que me tocaban y me las tomé con un poco de agua. Abrí la nevera y cogí una manzana para tener algo en el estómago, lo tenía destrozado con ardores, vómitos y diarreas que no cesaban hacia días..."





viernes, 19 de julio de 2013

Fragmento 23 - Supongamos que eres tú


"... Fue en una página de contactos, nunca había entrado en ninguna y no conocía de que trataba aquello. Necesitaba hablar con alguien de lo ocurrido con Oliver, necesitaba alguien que me entendiera.
Tenía un “nick” llamativo, le abrí y comencé a mantener una breve charla, poco después nos intercambiamos los e-mails..."

"... Él vivía en otra comunidad y conocernos en persona era más difícil que con otras personas, pero aún así fuimos intimidando poco a poco. Él me contaba sus salidas y coqueteos con otros hombres, yo, mis aventuras en las disturbias discotecas de Madrid..."

"... Me alegré saber que vendría, que entablaríamos una conversación con una cerveza en la mano y mirándonos a los ojos..."

"... ¡¡Jugamos!! –le dije para intimidarle y para ver hasta dónde podría llegar.
– Ja, ja, ja. ¿A qué?
– ¿A describir cosas?
– Nunca he jugado...
– No te preocupes... es fácil... digo una cosa y cada uno debemos describirla a nuestro parecer... ¿Qué te parece?
– Vale... acepto el reto...
– Genial, Sergio... empiezas... tu... Descríbeme un dulce beso....
– Ja, ja, ja, y eso como se hace...
– ja, ja, ja... lo que haces cuando besas a una persona como lo haces... ¿como besas a tu chico?
tú..– Pues... ¡joder! no sé... juntando los labios... ja, ja, ja. Pon un ejemplo
105– Ufff, yo que no beso a alguien desde hace millones de años... ja, ja, ja – le respondí para que lo intentara.
– Ya, claro... –me dijo riéndose
– Pues, no sé, a ver... le rozaría lentamente con las yemas de los dedos su rostro, llevando mis dedos a sus labios para dibujar su perfil... le miraría a los ojos tiernamente... mientras me acerco suavemente a su cara para sentir su plácida respiración, para sentir como se eriza su cuerpo por el deseo de que llegue el momento... le cerraría los ojos brevemente mientras siento sus suspiros y su corazón latir lentamente... intentaría descubrir en su mirada lo que piensa, lo que siente... intentaría descubrir el deseo de que moje sus lujuriosos labios... me acercaría despacio a sus labios... para abrirlos lentamente... como el que abre el mágico momento de los sueño... haciendo sentir que un beso puede abrir el alma perdido... haciendo que un beso sea más que un suspiro... ja, ja, ja, bueno, ya no... no te voy a delatar todo, que si no, luego se lo cuentas a tus amantes... ja, ja, ja.
– No creo... esas palabras no sabría decirlas...
– Sí, que podrías, cualquiera podría porque hablamos de un sentimiento...
!Ring, Ring, Ringgggg! Suena un móvil.
– Me llama mi novio... ¡Joder! ¿mira qué hora es?..."

"... Nos dimos un abrazo para despedirnos y yo me fui calle abajo hacia mi casa, pensando en que llegara el lunes para poder volver hablar con el..."

"... Cerraba los ojos y su mirada me venía a la mente, tenía la absurda sensación que algo había quedado por decir. Pero qué era aquello que me estaba desequilibrando y, peor aún, por qué. Qué sentido tenía todo. Tan solo era mi cómplice de juegos de palabras, mi confidente en las noches.
Sergio volvió a su hogar y como si nada hubiera ocurrido continuamos hablando, mientras mi mente enjaulaba preguntas sin sentido sobre todo lo que había sucedido aquella tarde en el bar..."


"... Pasaron los meses y mientras andaba entre fiesta y fiesta, conocía a unos y otros, intentaba olvidar el recuerdo amargo de Oliver y entre tanto la mirada de Sergio. Buscaba en los que conocía la parte que necesitaba, los absorbía y los tiraba.
Borracheras, delirios, sexo y adrenalina era en aquel tiempo lo que más me llamaba la atención, empezaba a conocer el excitante mundo gay, y me encantaba, me encantaba más de lo que habría deseado..."





viernes, 12 de julio de 2013

Fragmento 22 - Supongamos que eres tú




"... Había salido de casa con antelación para llegar a la fiesta sorpresa de Abril, pero una vez más en mi vida llegaba casi con el tiempo justo.
Miraba el reloj y los minutos no cesaban de pasar rápidamente, mientras el tráfico estaba quieto como un reloj roto..."

"... Hacía meses que había desaparecido de la vida social, había dejado de salir para que nadie se diera cuenta de lo que me estaba ocurriendo, y esta fiesta sería la vuelta al mundo real con la sociedad que durante años había mantenido las apariencias..."

"... Me senté en el coche, arranqué el motor, cuando comencé a llorar agitadamente mientras me miraba por el retrovisor y no me reconocía, ahora tenía que huir de los lugares donde siempre me había encontrado cómodo.
Golpeé el volante con rabia: – ¡Por qué, por qué, por qué a mí!
Quería entender toda aquella realidad pero no había forma, quería encontrar la razón, encontrar el momento, pero era incapaz. Cada día que pasaba el tiempo corría en mi contra. Pero qué podía hacer ahora. El destino había jugado conmigo a correr los cien metros y yo solo alcancé cincuenta por no haber retenido a tiempo la respiración..."

miércoles, 10 de julio de 2013

Fragmento 21- Supongamos que eres tú



"... Volví a Madrid con la sensación que algo se me quedaba en el tintero..."

"... Abrí el correo y allí estaba un e-mail de Oliver, dándome las gracias por todos aquellos momentos especiales que habíamos pasado. Un vuelco me dio el corazón al volver a leerlo, no sabía bien qué contestarle y como si tuviera quince años nuevamente me ponía nervioso..."

"... Aquellos e-mails se acabaron convirtiendo en la rutina de cada día, donde nos contábamos cómo nos había ido el día..."

"... Los e-mails que en un principio eran simples se convirtieron en pecados, su contenido era provocador, me describía sus deseos sexuales. Me escribía para contarme cuando estaba excitado, describiéndolo con una sensación entrañable, tanto que solo con leerlos me venía a la mente su presencia y la excitación me volvía tan loco como a él..."


"... Se convirtieron en una locura, nos contábamos cómo nos follaríamos, lo que nos haríamos, cómo nos rozaríamos, cómo nos besaríamos, cómo nos tocaríamos..."

"... Ya no importaba donde estábamos, solo importaban los e-mails de excitación que llegaban, acababa todos los días en el baño de la oficina masturbándome, leyendo esos e-mails y respondiendo a su contendido. Nos poníamos a prueba..."

"... Intentaba mantener la calma con todo aquello pero no podía. Los e-mails se convirtieron en llamadas por la noche a través del ordenador, las noches eran nuestro refugio para deshacernos en la lujuria de los momentos, nos reíamos, nos contábamos lo que pensábamos, nos follábamos cibernéticamente. Las horas de sueño dejaron de existir por hablar..."


"... Después de las masturbaciones y los deseos, aquellas noches acabaron siendo confesiones de amor. Me enamoré de Oliver sin darme cuenta, entre el deseo y el peligro, a sabiendas que había un muro gigante entre nuestro amor... la distancia..."


"... Meses de confesiones, meses de placer, noches sin dormir, momentos inexplicables. Yo prometía que pronto estaríamos juntos y que todos nuestros pensamientos se harían realidad, él me prometía que me amaría aunque tuviera que recorrer los mayores océanos..."

"... Yo le quería entre mi piel, pero la distancia me empezó a rebotar en la cabeza meses después, y le desprendía de mi lado intentando convencerle que se fuera a los brazos de otros que pudieran darle el sabor de una piel, el olor y el calor de unas manos.
Pero él no me dejaba caer, me agarraba con fuerza como el que se agarra a las raíces que un día le hicieron nacer..."


"... Una noche rabietado le dije por internet que aquello había terminado y que esa vez iba en serio, le confesé la mayor de las mentiras, que ya no le quería, y que había conocido a otra persona..."


"... Una semana después llegó su contestación borde. Él también había conocido a otra persona y deseaba que cada uno siguiéramos con nuestras vidas intentando olvidarnos. La ira entonces se apoderó de mi ser, comencé a romper todo lo que encontraba por casa, borré todos sus e-mails y le escribía una y otra vez intentando convencerme de que aquello no era real, que él no podía haberse ido con otro tan fácilmente..."

"... Dos meses después acabamos teniendo una tregua, me convencí definitivamente que estaba con otro hombre, él le proporcionaba lo que yo tan solo una vez pude hacer, le daba calor, ternura, besos... le daba un cuerpo..."


"... Llorar... creo que llorar aprendí con él, porque aquellas lágrimas no fueron solo de desolación, sino que fueron de amor, de odio, de rabia... lágrimas de sangre, de silencios perdidos, de noches mágicas y recuerdos inolvidables..."

"... Pasaron los meses, el verano y volvió el otoño. Y en mi mente no podía dejar de pensar en cómo estaría..."

"... Lo pensé mucho... pero finalmente le escribí, y aún creyendo que no sabría nada de él, no tardé en obtener un e-mail suyo contándome que seguía con el mismo chico, fue entonces cuando me di cuenta que aquella rabia aun seguía sumergida en mi interior..."

"... Y allí estábamos una noche como otra cualquiera escuchándonos la voz. Sin más remedio confesé que no le había olvidado, que le seguía amando, le confesé entre lágrimas mis pensamientos y mis disculpas. Lloré a su lado como lo había hecho mucho tiempo atrás. Él, paralizado, no decía nada, tan solo que las cosas eran como eran..."

"... En la dura distancia nos volvimos a amar, una y otra vez, al principio despacio sin llegar al extremo de la lujuria de los primeros momentos. Pasaban los días, las horas, los minutos y volvimos a caer de nuevo en aquella sensación que se penetraba en nosotros sin saber como quitárnoslas. Volvimos al placer, a la lujuria, al deseo incontrolado..."


"... Sabía que lo amaba, quería correr hacia él, pero el destino al igual que parecía que nos acercaba nos alejaba cada día más, y las promesas de vernos se esfumaban, como se esfuma el humo de la calidez del cuerpo cuando hace frío..."


"... Un último e-mail decía:
Recuerda mis ojos, puede que te arrastren al huracán. Pero en esta guerra jamás perdí la esperanza de volver a ser tuyo. Contigo aprendí lo que era el amor, ese que escriben en los libros románticos, aprendí qué era la libertad, aprendí a tener esperanza, aprendí a reír y a llorar, contigo aprendí a que la vida tiene un significado diferente. Y ahora que me lo has dado y me lo has quitado todo... me siento como un delincuente. He descubierto que siempre hay un sueño que me quedará por cumplir y ese es amarte como siempre habíamos imaginado en todas nuestras noches, donde el reloj se paraba para dar paso a los sentimientos breves y delirantes, aquellos que nunca tenían fin, aquellas noches donde jugábamos a ser la misma alma y donde tocábamos el cielo con las manos. Porque juntos teníamos nuestro mundo infinito donde todo era posible. Un mundo que rompiste por el miedo a ser tú mismo. Solo quiero decirte que aunque seas el amor de mi vida y no te pueda olvidar, te deseo que seas feliz de alguna manera, al igual que yo intentaré hacerlo. Rozaré otras pieles y en ellas estarás impreso, buscaré tus labios en otros, tocaré otras manos pero imaginaré que son las tuyas, abriré los ojos y buscaré que seas tú, me entregaré a otros... pero siempre sabré que soy tuyo, sé que en esta vida esto
tiene final pero que en la próxima nadie nos separará porque el amor verdadero no tiene tiempo ni lugar.

Así que mi e-mail de despedida tan solo decía:

Yo también te querré hasta el fin de los días. Que jamás te olvidaré. Que en mi corazón permanecerás clavado y ya que no es en esta vida ojalá sea en la otra. Sé muy feliz con quien te sepa cuidar..."

"... nunca borré todos los e-mails y alguna que otra noche me gusta leerlos y recordar que quizás en algún momento fuimos realmente felices..."

"... Como olvidar al único hombre que me hizo entrar en este mundo y que se llevó mi corazón..."








































martes, 9 de julio de 2013

Fragmento 20 - Supongamos que eres tú


"... Cogí la guitarra envuelta con una sonrisa de oreja a oreja. Abrí la puerta y... me quedé paralizado, mirando a los ojos de aquella mujer que iba a entrar a la tienda al mismo tiempo que yo salía. Al unísono sonreímos..."

"... Fuimos a la primera cafetería que encontramos, nos sentamos en una mesa, pedimos algo caliente para quitarnos el frío, y comenzamos a contarnos entusiasmados qué tal nos habían ido las cosas en todos estos años. Por suerte, a ella lé había ido mucho mejor que a mí, se había casado con alguien de la misma profesión, estaba guapísima y seguía con el encanto de los años. Sin embargo, yo estaba hecho un desastre, con mi vida patas arribas, enfermo, desgastado y perdido en la certidumbre de las consecuencias.

Después de tres largas horas hablando nos despedimos y nos dimos los teléfonos para volver a quedar para tomar café.
Volvía a casa pensando en aquella conversación con Silvia cuando de repente recordé los primeros momentos con ella. Dónde se había quedado aquel chico enamorado que lo único que deseaba era estar a su lado...
Dónde se quedó mi juventud, mi rebeldía, mis pasiones, mis alegrías y mis tristezas..."

viernes, 28 de junio de 2013

Fragmento 19 - Supongamos que eres tú


Capitulo Decimonoveno:

"... Había encontrado por fin mi estabilidad profesional, después de tanta búsqueda aquella empresa comenzaba su andanza y me daba la oportunidad de aportar todo lo que llevaba dentro..."

"... Berlín, la ciudad del liberalismo, la ciudad destruida y renacida desde los cimientos de la guerra..."

"... Mi entrevista profesional era con un tal Oliver Bach Sand, en la plaza financiera de Berlín, llamada Potsdamer Platz, a las 12:00 am para comenzar a entablar los presupuestos económicos de la empresa..."

"... y allí donde habíamos quedado me lo encontré esperando, miraba el reloj, llevaba una chaqueta larga marrón clarita, barba de algunos días y el pelo algo largo, una sorpresa que fuera un chico joven, quizás algunos años mayor que yo. Pensé que las negociaciones estarían más ajustadas y sería más fácil debatir y llegar a un acuerdo, pero las evidencias a veces engañan..."

"... Pasaban las horas en la discoteca y lo cierto es que me lo estaba pasando bien, me había relajado, el ambiente no me importaba y Oliver estaba siendo de lo más agradable y risueño conmigo sin acercamientos extraños, supongo que para que no me asuntara o para que no pensara mal sobre él..."

"... Borrachos los dos, comenzamos andar para ir a dormir, cuando Oliver me propuso ir a dormir a su casa, que estaba a unos metros de aquel lugar. Me quedé algo pensativo. –“¿Pero que podría ocurrir?”..."

"... Nos sentamos nuevamente en el sofá a beber la última cerveza mientras nos reíamos de las cosas que nos habían pasado en la discoteca. Algo dentro de mí hizo acercarme más hacia la parte en que Oliver estaba sentado, instintivamente le acaricié la mano, nos miramos a los ojos y el silencio penetró en el ambiente. Mi consciente me decía qué estaba haciendo, y mi cuerpo me atraía hacia el suyo. Él se quedó parado, sin moverse, esperando mis movimientos. Me acerqué más, lentamente, intentando no romper el momento..."

"... Deseoso de aquel placer inexplicable hasta aquel momento, no podía dejar de besarle, de sentir su calor, su piel junto a la mía quemando de pasión..."

"... Cada momento me volvía más loco. Parecía como si lo hubiera hecho más de una vez, pero era mi primera vez..."

"... Me levanté y me fui a la ducha, no podía creer lo que había ocurrido, no entendía como había llegado a aquella situación..."

"... “Qué está pasando, me cuesta sonreír, estaba temblando, estaba fingiendo mis sentimientos. Lloré desoladamente bajo el agua caliente”..."

"... Los días de locura, lujuria, incertidumbre, fiestas, alcohol y negocios llegaron a su fin. Debía volver a mi trabajo a Madrid, pero no con la sensación de no saber qué pasaría después, sería un olvido para siempre, una continuidad permanente, un juego, un escondite, un sueño, una mentira o en qué se habría convertido aquello..."

sábado, 22 de junio de 2013

Fragmento 18 - Supongamos que eres tú

Capitulo decimoctavo:


"... “¡Mierdas de pastillas! y se supone que esto me mantendrá con vida... ¡Vaya puta mierda! si parece más bien que me la está quitando.” Me decía a mí mismo irritado de rabia..."


"... También había notado como la ropa había empezado a quedarme algo más grande, en un principio no le quise dar importancia pero ahora... ahora todo se iba notando más, mi cara más delgada, mis brazos esqueléticos, mis costillas sobresalientes, mis piernas sin músculos... parecía un esqueleto andante y tan solo llevaba dos meses con el tratamiento..."


"... Los párpados se me habían secado después de tantas lágrimas que había derramado, ahora era un exiliado de cada lavabo, del tiempo, del pensamiento, exiliado de la sociedad y derrotado por la fragilidad de los átomos..."


jueves, 13 de junio de 2013

Fragmento 17 - Supongamos que eres tú


Capitulo decimoséptimo:

"... Llegaba la hora de demostrar todo aquello que había aprendido en las aulas durante cinco años... "

"... Muchas entrevistas, dolores de pies, camisas y corbatas diferentes, sonrisas forzadas, trabajos frustrantes, salarios mediocres, tiempo perdido, aprendizaje cansado, sentimiento agotado, derrotas pérdidas, mentiras absorbidas... 
Durante casi cinco años vagué por trabajos mediocres que insatisfacían mi deseo de grandeza, mis especulaciones sobre lo que en una empresa debía de hacer, mis ideas lo más lejos que llegaban era al retrete de algún directivo... "

"... firmé mi baja voluntaria sobre un papel que tenía sobre la mesa, y me marché por el pasillo hacia el ascensor para irme de aquel lugar para siempre, sin saber las consecuencias que todo aquello podía llevar...
La locura de la frustración había penetrado muy a fondo y me había llevado a perder mi trabajo, sin saber qué haría después de ello.
Un taco de billetes, una sonrisa y la locura, me monté en el coche y me dirigí al sur de España para pensar en todo aquello mientras tomaba el sol en la playa y me refugiaba en los gin-tonics con limón, las noches fugitivas, las sensaciones de liberación, el agua salada, la brisa sobre la piel, el olor a pescado, el corazón perdido, la mente descuidada, el alma desolada, el cuerpo bronceado y mi única verdad convertida en mentira..."

miércoles, 12 de junio de 2013

Fragmento 16 - Supongamos que eres tú


Capitulo decimosexto:

"... Porque, al final, los calentones son como las copas de alcohol que vas consumiendo durante toda la noche, al principio cuesta que entre, pero cuando ya te has puesto, entra una detrás de la otra, sin más, solo es ir a la barra, pedir un doble, echar lo que falta, remover un poco y listo para que entre, sin sentir lo más mínimo, cuando de repente miras y ves que todo se ha vuelto esfumar... "

"... Aquel era mi primer viaje fuera de España, mi primer viaje con todos los compañeros que me habían acompañado durante los cinco años de universidad, aquellos con los que me había corrido mil juergas... pero una vez más una puerta se debía de cerrar y eso llegaba después del viaje de fin de carrera..."

"... Como no era de esperar, las fiestas, las mujeres, el alcohol y alguna que otra sustancia más penetraron por nuestras venas durante los diez días que duró el viaje, vimos todo cuanto pudimos, compramos cuanto deseamos y sí, follamos todo cuanto pudimos, era nuestro último viaje y el equilibrio entre lo bueno y lo malo se había esfumado, las que iban de niñas buenas se abrieron por completo y las que siempre fueron rebeldes se desvivieron completamente..."

"... La primera noche empezó la desorbitada locura, el juego de la botella, todos participábamos, unos chupitos, unos besos, unas risas y al final todos dormidos unos encima de los otros... "

"... Sexta noche, unos bailes, sustancias prohibidas, lujuria perdida, si te digo algo bonito quizás sea mentira..."
"... Octava noche, despiertas a mi lado, no recuerdas lo últimos que has soñado pero estás a mi lado..." 

"... De aquel viaje de locura, la última noche fue la más desorbitante de todas, pero más aún fue cuando en la oscuridad de la noche Mario, mi mejor amigo de aquel entonces, borracho y sin pronunciación de las palabras, me dio un abrazo y me dijo que me quería, claro yo también le quería, después de tantas cosas pasadas como no iba a quererle... pero me equivocaba, él me quería de diferente manera..."

"... Abrí los ojos y le vi, respirando cálidamente y sin mediar palabras nos observamos, me puso el dedo en los labios, manteniendo el silencio... segundos después me susurró al oído que me quería y me deseaba aunque se acostara con mujeres... me siguió manteniendo el dedo en los labios para que no dijera nada... y la promesa del primer día hizo que todo se quedara allí, en la terraza del hotel, entre las botellas de whisky, entre la madrugada, entre las luces de París..."

"... Aún hoy recuerdo aquello como si estuviera sucediendo en este mismo instante, allí, los dos callados, perplejos, borrachos, sin alientos...
Preguntándome por qué no dije nada, por qué no respondí de alguna manera a lo que estaba sucediendo...
El viaje terminó, y a la vuelta ninguno dijo palabra de lo ocurrido, sería nuestro último secreto, nuestro último momento... "

martes, 11 de junio de 2013

Fragmento 15 - Supongamos que eres tú


Capitulo decimoquinto:

"... Tenía 28 años por aquel entonces cuando creía haber vagado por los subsidios de todos los juegos de la noche. 

Creía haber encontrado la estabilidad profesional. Creía y por tanto creer me tropecé con lo que nunca me hubiera imaginado..."

lunes, 10 de junio de 2013

Fragmento 14 - Supongamos que eres tú


Capitulo decimocuarto:

"... En el medio de la oscuridad, sudando, con el corazón latiendo fuertemente, con la boca seca, el cuerpo pegajoso, alterado y tembloroso me desperté... "

"... Me levanté y me dispuse a bajar a la cocina a por un vaso de agua para quitarme el sabor pegajoso de la boca... Abrí el grifo, llené el vaso de agua y me senté en el sillón, cogí el mando, encendí la televisión y al encenderse allí se encontraba un canal de temática porno, cambié y la otra temática era el televenta, cambié, y los juegos absurdos que por acertar ganabas dinero... muchas opciones... ¡oh! sí... esto era televisión y lo demás tonterías, que frustración..."

"... Y si probara a sentirlo, y si comprobara lo que era cerrar los ojos y dejarse llevar tan solo por el sonido de unos gritos, y si me dejara llevar por el placer de unas imágenes, y si me dejara llevar por el momento de creer que me lo están haciendo a mí, cuando en realidad tan solo era mi mano la que se balancea de arriba abajo..." 

"... pero que absurda tontería era todo esto, cuando mi libido estaba por los suelos por culpa de las pastillas que debía administrar a mi organismo, mi sexualidad interrumpida por mi enfermedad y por la medicación que debía tener..."
 

domingo, 9 de junio de 2013

Fragmento 13 - Supongamos que eres tú


Capitulo decimotercero:

"... Quería ser alguien importante, alguien que pudiera conseguir cualquier cosa que estuviera al alcance, alguien ambicioso al que no se le parasen los pies ante ninguna situación. Así crecí y me desarrollé en los años de la universidad, con una actitud fuerte y poderosa. Aprendía de todo y nada me satisfacía más que la obsesión del aprendizaje de ser alguien importante..." 

"... Y qué decir de las fiestas, las nuevas amistades que nos alejaban los unos de los otros... qué decir de los nuevos aprendizajes, las nuevas chicas, los vicios, las juergas, las horas de biblioteca, las risas, las fiestas, las mentiras, los viajes, los chistes o las noches sin dormir con anfetaminas para aprobar los exámenes... "

"... Pero por dentro estaba en ruinas, el mundo parecía que estaba al revés, quería coser mi alma rota, me sorprendió por la ventana la angustia, ahora lo que me daba era la voz templada junto con el vaso lleno de silencio, tristezas, locuras y mil sentimientos... aunque sabía que se había marchado, siempre quedaban las noches que la luna se prestaba junto a los momentos inolvidables de los sabores que me dejaron sus besos.
Aquella fue mi mayor derrota, sin darme cuenta perdí algo... con los años naufragando entre la memoria me di cuenta que los errores a veces te llevan por caminos inimaginables..."

sábado, 8 de junio de 2013

Fragmento 12 - Supongamos que eres tú


Capitulo doce:

"... A veces la vida tiene un sinfín de caminos pero de eso te das cuenta cuando llevas recorrido más de mil travesías, túneles, glorietas, descampados y callejuelas. 

El camino lo marca cada uno, eso te dicen desde que eres pequeño, que tú te labras lo que algún día quieres recoger, pero las cosas a veces no son tan sencillas como parecen, porque cuando siembras muchas de esas semillas, no sabes si son buenas o malas hasta que la cosecha está florecida y pruebas a ver como son. 

Mi vida fue algo así, durante toda mi vida he plantado miles de semillas y muchas veces cogí la cosecha en condiciones inmejorables, pero también confieso que otras muchas veces recogí semillas que mejor nunca hubieran existido, el problema es cuando esas semillas se te quedan clavadas en el fondo del estómago y las condenadas no salen ni a patadas, lo peor es que se reproducen para hacer más daño, sin embargo, las buenas las pruebas, las catas, te encantan, te quedas con el sabor en la lengua pero no te dejan tan marcado como las condenadas de las otras..."

viernes, 7 de junio de 2013

Fragmento 11 - Supongamos que eres tú


Capitulo once:

"... Como cada mañana, al llegar al parque estaban Esteban y Patricia, un matrimonio encantador, que hacían una pareja estupenda. Empecé a bajar todos los días con ellos, desde el momento que les conocí en el parque con Toby cogimos tanta confianza que alguna vez salimos a cenar juntos, aunque no saben mucho de mi vida personal ya que ellos no preguntan y yo no cuento cosas innecesarias..."

jueves, 6 de junio de 2013

Fragmento 10 - Supongamos que eres tú


Capitulo 10:
“… Llegamos al portal, abrí como pude la puerta medio rota, encendí la luz de la escalera y se empezó a ver todo lleno de papeles, bolsas, ropa y otras cosas habituales que solían tirar los antigénicos de mis vecinos, así ocurría que aquel lugar desprendía unos olores de los más diversos y no eran muy aromáticos que se pueda decir, a ellos no les preocupaba nada el estado del edificio, ellos hacían lo que les parecía, no había leyes y aquel que fuera capaz de comentar algo ya sabía a lo que se atenía, una pelea que duraba varios días en el mejor de los casos, porque otras veces se hacían la vida imposible durante meses y en algún caso años, se rompían las puertas, dejaban desechos en la ventana, dejaban notas provocativas, eso y un sinfín de cosas más con tal de demostrar quien era el más fuerte y quien imponía más, eran juegos sucios en lo que todo valía porque aquello era la selva sin ley y lo mejor que se podía hacer era llevarse lo mejor posible con todos.
Vivía en la cuarta planta del edificio. Empezamos a subir las escaleras de madera que chirriaban a cada paso que dábamos, me hubiera gustado que el edificio tuviera un ascensor como el de otros muchos edificios, pero creo que no hubiera durado, se lo habrían cargado al poco tiempo de tenerlo, así que las escaleras viejas, rotas y desgastadas era la única manera de llegar hasta mi casa, según íbamos subiendo a Dani se le iba cambiando la cara, estaba asustado de estar en aquel lugar, y entre piso y piso las vecinas se percataron de nosotros y empezaron a salir para chismorrear de con quien estaba acompañado…”
“… En el último tramo una chica gritó:
– Guapo, vaya ejemplar traes, ¿qué, te lo has encontrado de rebajas en el súper?
A lo que al unísono varias comenzaron a reír, y volvió a comentar:
– Está un poco asustado, a ver si le das algo para que se calme, que no le vamos a quitar su bonita camiseta, que nosotros también sabemos vestir, ja, ja, ja – no había terminado de reírse la chica cuando desde la parte de abajo del patio escuchamos la voz de un hombre enfadado que gritaba:
– ¡Eh! puta, ¿te puedes callar y dejar de hablar a los chicos o quieres que suba y te calle la puta boca que tienes de mierda? – dijo agresivamente y alzando las manos hacia arriba…”