miércoles, 31 de julio de 2013

Fragmento 24 - Supongamos que eres tú



"... Abrí la puerta, Toby se dirigió a saludarme, pero no le pude hacer caso, entraba sin aliento, a punto de vomitar, subí el retrete, y si como de una fuente se tratase expulsé todo el líquido de mi cuerpo. Estaba moribundo y exiliado, vomite durante horas sin quedarme nada en el estomago y sin poder levantarme..."

"... No me podía levantar, estaba agotado, mi corazón palpitaba cada vez más deprisa, mientras mis ojos se desvanecían..."

"... Me desperté con la cabeza apoyada en el retrete, habrían pasado horas desde que había llegado allí. Tenía que levantarme para comer algo y tomarme la medicación..."

"... Ya no sabía ni por qué número de pastilla iba, miré el reloj. Las 00:11 am. Fui al cajón, lo abrí y cogí las pastillas que me tocaban y me las tomé con un poco de agua. Abrí la nevera y cogí una manzana para tener algo en el estómago, lo tenía destrozado con ardores, vómitos y diarreas que no cesaban hacia días..."





viernes, 19 de julio de 2013

Fragmento 23 - Supongamos que eres tú


"... Fue en una página de contactos, nunca había entrado en ninguna y no conocía de que trataba aquello. Necesitaba hablar con alguien de lo ocurrido con Oliver, necesitaba alguien que me entendiera.
Tenía un “nick” llamativo, le abrí y comencé a mantener una breve charla, poco después nos intercambiamos los e-mails..."

"... Él vivía en otra comunidad y conocernos en persona era más difícil que con otras personas, pero aún así fuimos intimidando poco a poco. Él me contaba sus salidas y coqueteos con otros hombres, yo, mis aventuras en las disturbias discotecas de Madrid..."

"... Me alegré saber que vendría, que entablaríamos una conversación con una cerveza en la mano y mirándonos a los ojos..."

"... ¡¡Jugamos!! –le dije para intimidarle y para ver hasta dónde podría llegar.
– Ja, ja, ja. ¿A qué?
– ¿A describir cosas?
– Nunca he jugado...
– No te preocupes... es fácil... digo una cosa y cada uno debemos describirla a nuestro parecer... ¿Qué te parece?
– Vale... acepto el reto...
– Genial, Sergio... empiezas... tu... Descríbeme un dulce beso....
– Ja, ja, ja, y eso como se hace...
– ja, ja, ja... lo que haces cuando besas a una persona como lo haces... ¿como besas a tu chico?
tú..– Pues... ¡joder! no sé... juntando los labios... ja, ja, ja. Pon un ejemplo
105– Ufff, yo que no beso a alguien desde hace millones de años... ja, ja, ja – le respondí para que lo intentara.
– Ya, claro... –me dijo riéndose
– Pues, no sé, a ver... le rozaría lentamente con las yemas de los dedos su rostro, llevando mis dedos a sus labios para dibujar su perfil... le miraría a los ojos tiernamente... mientras me acerco suavemente a su cara para sentir su plácida respiración, para sentir como se eriza su cuerpo por el deseo de que llegue el momento... le cerraría los ojos brevemente mientras siento sus suspiros y su corazón latir lentamente... intentaría descubrir en su mirada lo que piensa, lo que siente... intentaría descubrir el deseo de que moje sus lujuriosos labios... me acercaría despacio a sus labios... para abrirlos lentamente... como el que abre el mágico momento de los sueño... haciendo sentir que un beso puede abrir el alma perdido... haciendo que un beso sea más que un suspiro... ja, ja, ja, bueno, ya no... no te voy a delatar todo, que si no, luego se lo cuentas a tus amantes... ja, ja, ja.
– No creo... esas palabras no sabría decirlas...
– Sí, que podrías, cualquiera podría porque hablamos de un sentimiento...
!Ring, Ring, Ringgggg! Suena un móvil.
– Me llama mi novio... ¡Joder! ¿mira qué hora es?..."

"... Nos dimos un abrazo para despedirnos y yo me fui calle abajo hacia mi casa, pensando en que llegara el lunes para poder volver hablar con el..."

"... Cerraba los ojos y su mirada me venía a la mente, tenía la absurda sensación que algo había quedado por decir. Pero qué era aquello que me estaba desequilibrando y, peor aún, por qué. Qué sentido tenía todo. Tan solo era mi cómplice de juegos de palabras, mi confidente en las noches.
Sergio volvió a su hogar y como si nada hubiera ocurrido continuamos hablando, mientras mi mente enjaulaba preguntas sin sentido sobre todo lo que había sucedido aquella tarde en el bar..."


"... Pasaron los meses y mientras andaba entre fiesta y fiesta, conocía a unos y otros, intentaba olvidar el recuerdo amargo de Oliver y entre tanto la mirada de Sergio. Buscaba en los que conocía la parte que necesitaba, los absorbía y los tiraba.
Borracheras, delirios, sexo y adrenalina era en aquel tiempo lo que más me llamaba la atención, empezaba a conocer el excitante mundo gay, y me encantaba, me encantaba más de lo que habría deseado..."





viernes, 12 de julio de 2013

Fragmento 22 - Supongamos que eres tú




"... Había salido de casa con antelación para llegar a la fiesta sorpresa de Abril, pero una vez más en mi vida llegaba casi con el tiempo justo.
Miraba el reloj y los minutos no cesaban de pasar rápidamente, mientras el tráfico estaba quieto como un reloj roto..."

"... Hacía meses que había desaparecido de la vida social, había dejado de salir para que nadie se diera cuenta de lo que me estaba ocurriendo, y esta fiesta sería la vuelta al mundo real con la sociedad que durante años había mantenido las apariencias..."

"... Me senté en el coche, arranqué el motor, cuando comencé a llorar agitadamente mientras me miraba por el retrovisor y no me reconocía, ahora tenía que huir de los lugares donde siempre me había encontrado cómodo.
Golpeé el volante con rabia: – ¡Por qué, por qué, por qué a mí!
Quería entender toda aquella realidad pero no había forma, quería encontrar la razón, encontrar el momento, pero era incapaz. Cada día que pasaba el tiempo corría en mi contra. Pero qué podía hacer ahora. El destino había jugado conmigo a correr los cien metros y yo solo alcancé cincuenta por no haber retenido a tiempo la respiración..."

miércoles, 10 de julio de 2013

Fragmento 21- Supongamos que eres tú



"... Volví a Madrid con la sensación que algo se me quedaba en el tintero..."

"... Abrí el correo y allí estaba un e-mail de Oliver, dándome las gracias por todos aquellos momentos especiales que habíamos pasado. Un vuelco me dio el corazón al volver a leerlo, no sabía bien qué contestarle y como si tuviera quince años nuevamente me ponía nervioso..."

"... Aquellos e-mails se acabaron convirtiendo en la rutina de cada día, donde nos contábamos cómo nos había ido el día..."

"... Los e-mails que en un principio eran simples se convirtieron en pecados, su contenido era provocador, me describía sus deseos sexuales. Me escribía para contarme cuando estaba excitado, describiéndolo con una sensación entrañable, tanto que solo con leerlos me venía a la mente su presencia y la excitación me volvía tan loco como a él..."


"... Se convirtieron en una locura, nos contábamos cómo nos follaríamos, lo que nos haríamos, cómo nos rozaríamos, cómo nos besaríamos, cómo nos tocaríamos..."

"... Ya no importaba donde estábamos, solo importaban los e-mails de excitación que llegaban, acababa todos los días en el baño de la oficina masturbándome, leyendo esos e-mails y respondiendo a su contendido. Nos poníamos a prueba..."

"... Intentaba mantener la calma con todo aquello pero no podía. Los e-mails se convirtieron en llamadas por la noche a través del ordenador, las noches eran nuestro refugio para deshacernos en la lujuria de los momentos, nos reíamos, nos contábamos lo que pensábamos, nos follábamos cibernéticamente. Las horas de sueño dejaron de existir por hablar..."


"... Después de las masturbaciones y los deseos, aquellas noches acabaron siendo confesiones de amor. Me enamoré de Oliver sin darme cuenta, entre el deseo y el peligro, a sabiendas que había un muro gigante entre nuestro amor... la distancia..."


"... Meses de confesiones, meses de placer, noches sin dormir, momentos inexplicables. Yo prometía que pronto estaríamos juntos y que todos nuestros pensamientos se harían realidad, él me prometía que me amaría aunque tuviera que recorrer los mayores océanos..."

"... Yo le quería entre mi piel, pero la distancia me empezó a rebotar en la cabeza meses después, y le desprendía de mi lado intentando convencerle que se fuera a los brazos de otros que pudieran darle el sabor de una piel, el olor y el calor de unas manos.
Pero él no me dejaba caer, me agarraba con fuerza como el que se agarra a las raíces que un día le hicieron nacer..."


"... Una noche rabietado le dije por internet que aquello había terminado y que esa vez iba en serio, le confesé la mayor de las mentiras, que ya no le quería, y que había conocido a otra persona..."


"... Una semana después llegó su contestación borde. Él también había conocido a otra persona y deseaba que cada uno siguiéramos con nuestras vidas intentando olvidarnos. La ira entonces se apoderó de mi ser, comencé a romper todo lo que encontraba por casa, borré todos sus e-mails y le escribía una y otra vez intentando convencerme de que aquello no era real, que él no podía haberse ido con otro tan fácilmente..."

"... Dos meses después acabamos teniendo una tregua, me convencí definitivamente que estaba con otro hombre, él le proporcionaba lo que yo tan solo una vez pude hacer, le daba calor, ternura, besos... le daba un cuerpo..."


"... Llorar... creo que llorar aprendí con él, porque aquellas lágrimas no fueron solo de desolación, sino que fueron de amor, de odio, de rabia... lágrimas de sangre, de silencios perdidos, de noches mágicas y recuerdos inolvidables..."

"... Pasaron los meses, el verano y volvió el otoño. Y en mi mente no podía dejar de pensar en cómo estaría..."

"... Lo pensé mucho... pero finalmente le escribí, y aún creyendo que no sabría nada de él, no tardé en obtener un e-mail suyo contándome que seguía con el mismo chico, fue entonces cuando me di cuenta que aquella rabia aun seguía sumergida en mi interior..."

"... Y allí estábamos una noche como otra cualquiera escuchándonos la voz. Sin más remedio confesé que no le había olvidado, que le seguía amando, le confesé entre lágrimas mis pensamientos y mis disculpas. Lloré a su lado como lo había hecho mucho tiempo atrás. Él, paralizado, no decía nada, tan solo que las cosas eran como eran..."

"... En la dura distancia nos volvimos a amar, una y otra vez, al principio despacio sin llegar al extremo de la lujuria de los primeros momentos. Pasaban los días, las horas, los minutos y volvimos a caer de nuevo en aquella sensación que se penetraba en nosotros sin saber como quitárnoslas. Volvimos al placer, a la lujuria, al deseo incontrolado..."


"... Sabía que lo amaba, quería correr hacia él, pero el destino al igual que parecía que nos acercaba nos alejaba cada día más, y las promesas de vernos se esfumaban, como se esfuma el humo de la calidez del cuerpo cuando hace frío..."


"... Un último e-mail decía:
Recuerda mis ojos, puede que te arrastren al huracán. Pero en esta guerra jamás perdí la esperanza de volver a ser tuyo. Contigo aprendí lo que era el amor, ese que escriben en los libros románticos, aprendí qué era la libertad, aprendí a tener esperanza, aprendí a reír y a llorar, contigo aprendí a que la vida tiene un significado diferente. Y ahora que me lo has dado y me lo has quitado todo... me siento como un delincuente. He descubierto que siempre hay un sueño que me quedará por cumplir y ese es amarte como siempre habíamos imaginado en todas nuestras noches, donde el reloj se paraba para dar paso a los sentimientos breves y delirantes, aquellos que nunca tenían fin, aquellas noches donde jugábamos a ser la misma alma y donde tocábamos el cielo con las manos. Porque juntos teníamos nuestro mundo infinito donde todo era posible. Un mundo que rompiste por el miedo a ser tú mismo. Solo quiero decirte que aunque seas el amor de mi vida y no te pueda olvidar, te deseo que seas feliz de alguna manera, al igual que yo intentaré hacerlo. Rozaré otras pieles y en ellas estarás impreso, buscaré tus labios en otros, tocaré otras manos pero imaginaré que son las tuyas, abriré los ojos y buscaré que seas tú, me entregaré a otros... pero siempre sabré que soy tuyo, sé que en esta vida esto
tiene final pero que en la próxima nadie nos separará porque el amor verdadero no tiene tiempo ni lugar.

Así que mi e-mail de despedida tan solo decía:

Yo también te querré hasta el fin de los días. Que jamás te olvidaré. Que en mi corazón permanecerás clavado y ya que no es en esta vida ojalá sea en la otra. Sé muy feliz con quien te sepa cuidar..."

"... nunca borré todos los e-mails y alguna que otra noche me gusta leerlos y recordar que quizás en algún momento fuimos realmente felices..."

"... Como olvidar al único hombre que me hizo entrar en este mundo y que se llevó mi corazón..."








































martes, 9 de julio de 2013

Fragmento 20 - Supongamos que eres tú


"... Cogí la guitarra envuelta con una sonrisa de oreja a oreja. Abrí la puerta y... me quedé paralizado, mirando a los ojos de aquella mujer que iba a entrar a la tienda al mismo tiempo que yo salía. Al unísono sonreímos..."

"... Fuimos a la primera cafetería que encontramos, nos sentamos en una mesa, pedimos algo caliente para quitarnos el frío, y comenzamos a contarnos entusiasmados qué tal nos habían ido las cosas en todos estos años. Por suerte, a ella lé había ido mucho mejor que a mí, se había casado con alguien de la misma profesión, estaba guapísima y seguía con el encanto de los años. Sin embargo, yo estaba hecho un desastre, con mi vida patas arribas, enfermo, desgastado y perdido en la certidumbre de las consecuencias.

Después de tres largas horas hablando nos despedimos y nos dimos los teléfonos para volver a quedar para tomar café.
Volvía a casa pensando en aquella conversación con Silvia cuando de repente recordé los primeros momentos con ella. Dónde se había quedado aquel chico enamorado que lo único que deseaba era estar a su lado...
Dónde se quedó mi juventud, mi rebeldía, mis pasiones, mis alegrías y mis tristezas..."