viernes, 31 de mayo de 2013

Fragmento 4 - Supongamos que eres tú


Cuarto capitulo:

"... Llegaba a la pubertad y mi cuerpo crecía a un ritmo desorbitado, no pasaba semana que algo no cambiara en torno a mi estado físico, psíquico u hormonal, todo un mundo por descubrir y explorar constantemente. 
En las noches, en la ducha, mientras dormía, viendo una película… aquellos placeres se iban incorporando en mi vida diaria. Aquellos frenéticos deseos llegaron hacerme perder el equilibrio tanto consciente como inconscientemente... con los años descubriría que es una de las mejores sensaciones que el ser humano puede sentir, sensaciones que provocarían la lujuria permanente. 
                Mi pubertad y mis delirios hormonales hacían su mayor efecto en los momentos en los que 
        respiraba hormonas femeninas, las constantes provocaciones de los estrógenos dejaban mi cerebro 
        sin información durante algunos segundos provocándome imaginaciones delirantes.."

"... Todo llegó a su sentido el día que la conocí en mi primer año de instituto, desde el primer día que la vi me quedé prendado de ella, todas las noches fantaseaba que sería mía. 

"... La biblioteca estaba vacía, estábamos solos... no me lo podía creer... De repente el mundo dejó de girar y el tiempo se detuvo, dejando paso a mis miradas paralizadas, como si de un ángel hubiera pasado, el silencio se hizo permanente, sin aliento y con el corazón con taquicardias no paraba de tener mil sentimientos que se penetraban lentamente en el alma, sus roces, su sonrisa tan cerca, su mirada tan vibrante, sus palabras sobre mis oídos... todo era como un sueño del que jamás quería despertar...parar las agujas del reloj... "



martes, 28 de mayo de 2013

Pensamiento abstracto



Las palabras tienen esa gran cualidad de envolver a la masa de una forma tan abstracta que provoca que sea tan amada como odiada.
Tiene grandes marginados que no entienden ninguna de sus formas y grandes amadores que buscan en ellas una patria de lucha continua.
Desear tener su control te puede llevar al delirio mas extremo, envolverte en la lujuria y en miedos absurdos...
Ella en si agota, no te deja dormir ni comer, te envuelve en su locura precaria. Te desordena y te margina, te encoge el alma y te ahoga en el silencio. No te deja sentir y menos aun vivir. Te busca hasta la saciedad. Es un desconsuelo constante, eterno y a la vez fugaz.
Y entonces cuando tus pensamientos ya son oscuridad te coge la mano fuertemente dando una gran vitalidad.
Entonces... Los pensamientos se vuelven claros, las noches dejan de existir, las tormentas traen la calma y el viento son los susurros de su aliento. Se deja tocar dulcemente, se estremece a tu lado y se compadece de tus plegarias.
Pero... cuando la crees tener dominada nuevamente se marcha dejando lágrimas perdidas en el último eslabón. Su triste condena es de por vida, amarla para el momento mágico y odiarla para los momentos de desconsuelo. Marginarla porque no la entiendes o amarla por su extravagancia.
Amada por quien la escucha en silencio y sigue sus pasos lejos de ojos ajenos.
Y odiarla por quien no entiende sus miles de significados.