martes, 28 de mayo de 2013

Pensamiento abstracto



Las palabras tienen esa gran cualidad de envolver a la masa de una forma tan abstracta que provoca que sea tan amada como odiada.
Tiene grandes marginados que no entienden ninguna de sus formas y grandes amadores que buscan en ellas una patria de lucha continua.
Desear tener su control te puede llevar al delirio mas extremo, envolverte en la lujuria y en miedos absurdos...
Ella en si agota, no te deja dormir ni comer, te envuelve en su locura precaria. Te desordena y te margina, te encoge el alma y te ahoga en el silencio. No te deja sentir y menos aun vivir. Te busca hasta la saciedad. Es un desconsuelo constante, eterno y a la vez fugaz.
Y entonces cuando tus pensamientos ya son oscuridad te coge la mano fuertemente dando una gran vitalidad.
Entonces... Los pensamientos se vuelven claros, las noches dejan de existir, las tormentas traen la calma y el viento son los susurros de su aliento. Se deja tocar dulcemente, se estremece a tu lado y se compadece de tus plegarias.
Pero... cuando la crees tener dominada nuevamente se marcha dejando lágrimas perdidas en el último eslabón. Su triste condena es de por vida, amarla para el momento mágico y odiarla para los momentos de desconsuelo. Marginarla porque no la entiendes o amarla por su extravagancia.
Amada por quien la escucha en silencio y sigue sus pasos lejos de ojos ajenos.
Y odiarla por quien no entiende sus miles de significados.


 
 


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