Cuarto capitulo:
"... Llegaba a la pubertad y mi cuerpo crecía a un ritmo desorbitado, no pasaba semana que algo no cambiara en torno a mi estado físico, psíquico u hormonal, todo un mundo por descubrir y explorar constantemente.
En las noches, en la ducha, mientras dormía, viendo una película… aquellos placeres se iban incorporando en mi vida diaria. Aquellos frenéticos deseos llegaron hacerme perder el equilibrio tanto consciente como inconscientemente... con los años descubriría que es una de las mejores sensaciones que el ser humano puede sentir, sensaciones que provocarían la lujuria permanente.
Mi pubertad y mis delirios hormonales hacían su mayor efecto en los momentos en los que
respiraba hormonas femeninas, las constantes provocaciones de los estrógenos dejaban mi cerebro
sin información durante algunos segundos provocándome imaginaciones delirantes.."
"... Todo llegó a su sentido el día que la conocí en mi primer año de instituto, desde el primer día que la vi me quedé prendado de ella, todas las noches fantaseaba que sería mía.
"... La biblioteca estaba vacía, estábamos solos... no me lo podía creer... De repente el mundo dejó de girar y el tiempo se detuvo, dejando paso a mis miradas paralizadas, como si de un ángel hubiera pasado, el silencio se hizo permanente, sin aliento y con el corazón con taquicardias no paraba de tener mil sentimientos que se penetraban lentamente en el alma, sus roces, su sonrisa tan cerca, su mirada tan vibrante, sus palabras sobre mis oídos... todo era como un sueño del que jamás quería despertar...parar las agujas del reloj... "
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