viernes, 28 de junio de 2013

Fragmento 19 - Supongamos que eres tú


Capitulo Decimonoveno:

"... Había encontrado por fin mi estabilidad profesional, después de tanta búsqueda aquella empresa comenzaba su andanza y me daba la oportunidad de aportar todo lo que llevaba dentro..."

"... Berlín, la ciudad del liberalismo, la ciudad destruida y renacida desde los cimientos de la guerra..."

"... Mi entrevista profesional era con un tal Oliver Bach Sand, en la plaza financiera de Berlín, llamada Potsdamer Platz, a las 12:00 am para comenzar a entablar los presupuestos económicos de la empresa..."

"... y allí donde habíamos quedado me lo encontré esperando, miraba el reloj, llevaba una chaqueta larga marrón clarita, barba de algunos días y el pelo algo largo, una sorpresa que fuera un chico joven, quizás algunos años mayor que yo. Pensé que las negociaciones estarían más ajustadas y sería más fácil debatir y llegar a un acuerdo, pero las evidencias a veces engañan..."

"... Pasaban las horas en la discoteca y lo cierto es que me lo estaba pasando bien, me había relajado, el ambiente no me importaba y Oliver estaba siendo de lo más agradable y risueño conmigo sin acercamientos extraños, supongo que para que no me asuntara o para que no pensara mal sobre él..."

"... Borrachos los dos, comenzamos andar para ir a dormir, cuando Oliver me propuso ir a dormir a su casa, que estaba a unos metros de aquel lugar. Me quedé algo pensativo. –“¿Pero que podría ocurrir?”..."

"... Nos sentamos nuevamente en el sofá a beber la última cerveza mientras nos reíamos de las cosas que nos habían pasado en la discoteca. Algo dentro de mí hizo acercarme más hacia la parte en que Oliver estaba sentado, instintivamente le acaricié la mano, nos miramos a los ojos y el silencio penetró en el ambiente. Mi consciente me decía qué estaba haciendo, y mi cuerpo me atraía hacia el suyo. Él se quedó parado, sin moverse, esperando mis movimientos. Me acerqué más, lentamente, intentando no romper el momento..."

"... Deseoso de aquel placer inexplicable hasta aquel momento, no podía dejar de besarle, de sentir su calor, su piel junto a la mía quemando de pasión..."

"... Cada momento me volvía más loco. Parecía como si lo hubiera hecho más de una vez, pero era mi primera vez..."

"... Me levanté y me fui a la ducha, no podía creer lo que había ocurrido, no entendía como había llegado a aquella situación..."

"... “Qué está pasando, me cuesta sonreír, estaba temblando, estaba fingiendo mis sentimientos. Lloré desoladamente bajo el agua caliente”..."

"... Los días de locura, lujuria, incertidumbre, fiestas, alcohol y negocios llegaron a su fin. Debía volver a mi trabajo a Madrid, pero no con la sensación de no saber qué pasaría después, sería un olvido para siempre, una continuidad permanente, un juego, un escondite, un sueño, una mentira o en qué se habría convertido aquello..."

sábado, 22 de junio de 2013

Fragmento 18 - Supongamos que eres tú

Capitulo decimoctavo:


"... “¡Mierdas de pastillas! y se supone que esto me mantendrá con vida... ¡Vaya puta mierda! si parece más bien que me la está quitando.” Me decía a mí mismo irritado de rabia..."


"... También había notado como la ropa había empezado a quedarme algo más grande, en un principio no le quise dar importancia pero ahora... ahora todo se iba notando más, mi cara más delgada, mis brazos esqueléticos, mis costillas sobresalientes, mis piernas sin músculos... parecía un esqueleto andante y tan solo llevaba dos meses con el tratamiento..."


"... Los párpados se me habían secado después de tantas lágrimas que había derramado, ahora era un exiliado de cada lavabo, del tiempo, del pensamiento, exiliado de la sociedad y derrotado por la fragilidad de los átomos..."


jueves, 13 de junio de 2013

Fragmento 17 - Supongamos que eres tú


Capitulo decimoséptimo:

"... Llegaba la hora de demostrar todo aquello que había aprendido en las aulas durante cinco años... "

"... Muchas entrevistas, dolores de pies, camisas y corbatas diferentes, sonrisas forzadas, trabajos frustrantes, salarios mediocres, tiempo perdido, aprendizaje cansado, sentimiento agotado, derrotas pérdidas, mentiras absorbidas... 
Durante casi cinco años vagué por trabajos mediocres que insatisfacían mi deseo de grandeza, mis especulaciones sobre lo que en una empresa debía de hacer, mis ideas lo más lejos que llegaban era al retrete de algún directivo... "

"... firmé mi baja voluntaria sobre un papel que tenía sobre la mesa, y me marché por el pasillo hacia el ascensor para irme de aquel lugar para siempre, sin saber las consecuencias que todo aquello podía llevar...
La locura de la frustración había penetrado muy a fondo y me había llevado a perder mi trabajo, sin saber qué haría después de ello.
Un taco de billetes, una sonrisa y la locura, me monté en el coche y me dirigí al sur de España para pensar en todo aquello mientras tomaba el sol en la playa y me refugiaba en los gin-tonics con limón, las noches fugitivas, las sensaciones de liberación, el agua salada, la brisa sobre la piel, el olor a pescado, el corazón perdido, la mente descuidada, el alma desolada, el cuerpo bronceado y mi única verdad convertida en mentira..."

miércoles, 12 de junio de 2013

Fragmento 16 - Supongamos que eres tú


Capitulo decimosexto:

"... Porque, al final, los calentones son como las copas de alcohol que vas consumiendo durante toda la noche, al principio cuesta que entre, pero cuando ya te has puesto, entra una detrás de la otra, sin más, solo es ir a la barra, pedir un doble, echar lo que falta, remover un poco y listo para que entre, sin sentir lo más mínimo, cuando de repente miras y ves que todo se ha vuelto esfumar... "

"... Aquel era mi primer viaje fuera de España, mi primer viaje con todos los compañeros que me habían acompañado durante los cinco años de universidad, aquellos con los que me había corrido mil juergas... pero una vez más una puerta se debía de cerrar y eso llegaba después del viaje de fin de carrera..."

"... Como no era de esperar, las fiestas, las mujeres, el alcohol y alguna que otra sustancia más penetraron por nuestras venas durante los diez días que duró el viaje, vimos todo cuanto pudimos, compramos cuanto deseamos y sí, follamos todo cuanto pudimos, era nuestro último viaje y el equilibrio entre lo bueno y lo malo se había esfumado, las que iban de niñas buenas se abrieron por completo y las que siempre fueron rebeldes se desvivieron completamente..."

"... La primera noche empezó la desorbitada locura, el juego de la botella, todos participábamos, unos chupitos, unos besos, unas risas y al final todos dormidos unos encima de los otros... "

"... Sexta noche, unos bailes, sustancias prohibidas, lujuria perdida, si te digo algo bonito quizás sea mentira..."
"... Octava noche, despiertas a mi lado, no recuerdas lo últimos que has soñado pero estás a mi lado..." 

"... De aquel viaje de locura, la última noche fue la más desorbitante de todas, pero más aún fue cuando en la oscuridad de la noche Mario, mi mejor amigo de aquel entonces, borracho y sin pronunciación de las palabras, me dio un abrazo y me dijo que me quería, claro yo también le quería, después de tantas cosas pasadas como no iba a quererle... pero me equivocaba, él me quería de diferente manera..."

"... Abrí los ojos y le vi, respirando cálidamente y sin mediar palabras nos observamos, me puso el dedo en los labios, manteniendo el silencio... segundos después me susurró al oído que me quería y me deseaba aunque se acostara con mujeres... me siguió manteniendo el dedo en los labios para que no dijera nada... y la promesa del primer día hizo que todo se quedara allí, en la terraza del hotel, entre las botellas de whisky, entre la madrugada, entre las luces de París..."

"... Aún hoy recuerdo aquello como si estuviera sucediendo en este mismo instante, allí, los dos callados, perplejos, borrachos, sin alientos...
Preguntándome por qué no dije nada, por qué no respondí de alguna manera a lo que estaba sucediendo...
El viaje terminó, y a la vuelta ninguno dijo palabra de lo ocurrido, sería nuestro último secreto, nuestro último momento... "

martes, 11 de junio de 2013

Fragmento 15 - Supongamos que eres tú


Capitulo decimoquinto:

"... Tenía 28 años por aquel entonces cuando creía haber vagado por los subsidios de todos los juegos de la noche. 

Creía haber encontrado la estabilidad profesional. Creía y por tanto creer me tropecé con lo que nunca me hubiera imaginado..."

lunes, 10 de junio de 2013

Fragmento 14 - Supongamos que eres tú


Capitulo decimocuarto:

"... En el medio de la oscuridad, sudando, con el corazón latiendo fuertemente, con la boca seca, el cuerpo pegajoso, alterado y tembloroso me desperté... "

"... Me levanté y me dispuse a bajar a la cocina a por un vaso de agua para quitarme el sabor pegajoso de la boca... Abrí el grifo, llené el vaso de agua y me senté en el sillón, cogí el mando, encendí la televisión y al encenderse allí se encontraba un canal de temática porno, cambié y la otra temática era el televenta, cambié, y los juegos absurdos que por acertar ganabas dinero... muchas opciones... ¡oh! sí... esto era televisión y lo demás tonterías, que frustración..."

"... Y si probara a sentirlo, y si comprobara lo que era cerrar los ojos y dejarse llevar tan solo por el sonido de unos gritos, y si me dejara llevar por el placer de unas imágenes, y si me dejara llevar por el momento de creer que me lo están haciendo a mí, cuando en realidad tan solo era mi mano la que se balancea de arriba abajo..." 

"... pero que absurda tontería era todo esto, cuando mi libido estaba por los suelos por culpa de las pastillas que debía administrar a mi organismo, mi sexualidad interrumpida por mi enfermedad y por la medicación que debía tener..."
 

domingo, 9 de junio de 2013

Fragmento 13 - Supongamos que eres tú


Capitulo decimotercero:

"... Quería ser alguien importante, alguien que pudiera conseguir cualquier cosa que estuviera al alcance, alguien ambicioso al que no se le parasen los pies ante ninguna situación. Así crecí y me desarrollé en los años de la universidad, con una actitud fuerte y poderosa. Aprendía de todo y nada me satisfacía más que la obsesión del aprendizaje de ser alguien importante..." 

"... Y qué decir de las fiestas, las nuevas amistades que nos alejaban los unos de los otros... qué decir de los nuevos aprendizajes, las nuevas chicas, los vicios, las juergas, las horas de biblioteca, las risas, las fiestas, las mentiras, los viajes, los chistes o las noches sin dormir con anfetaminas para aprobar los exámenes... "

"... Pero por dentro estaba en ruinas, el mundo parecía que estaba al revés, quería coser mi alma rota, me sorprendió por la ventana la angustia, ahora lo que me daba era la voz templada junto con el vaso lleno de silencio, tristezas, locuras y mil sentimientos... aunque sabía que se había marchado, siempre quedaban las noches que la luna se prestaba junto a los momentos inolvidables de los sabores que me dejaron sus besos.
Aquella fue mi mayor derrota, sin darme cuenta perdí algo... con los años naufragando entre la memoria me di cuenta que los errores a veces te llevan por caminos inimaginables..."

sábado, 8 de junio de 2013

Fragmento 12 - Supongamos que eres tú


Capitulo doce:

"... A veces la vida tiene un sinfín de caminos pero de eso te das cuenta cuando llevas recorrido más de mil travesías, túneles, glorietas, descampados y callejuelas. 

El camino lo marca cada uno, eso te dicen desde que eres pequeño, que tú te labras lo que algún día quieres recoger, pero las cosas a veces no son tan sencillas como parecen, porque cuando siembras muchas de esas semillas, no sabes si son buenas o malas hasta que la cosecha está florecida y pruebas a ver como son. 

Mi vida fue algo así, durante toda mi vida he plantado miles de semillas y muchas veces cogí la cosecha en condiciones inmejorables, pero también confieso que otras muchas veces recogí semillas que mejor nunca hubieran existido, el problema es cuando esas semillas se te quedan clavadas en el fondo del estómago y las condenadas no salen ni a patadas, lo peor es que se reproducen para hacer más daño, sin embargo, las buenas las pruebas, las catas, te encantan, te quedas con el sabor en la lengua pero no te dejan tan marcado como las condenadas de las otras..."

viernes, 7 de junio de 2013

Fragmento 11 - Supongamos que eres tú


Capitulo once:

"... Como cada mañana, al llegar al parque estaban Esteban y Patricia, un matrimonio encantador, que hacían una pareja estupenda. Empecé a bajar todos los días con ellos, desde el momento que les conocí en el parque con Toby cogimos tanta confianza que alguna vez salimos a cenar juntos, aunque no saben mucho de mi vida personal ya que ellos no preguntan y yo no cuento cosas innecesarias..."

jueves, 6 de junio de 2013

Fragmento 10 - Supongamos que eres tú


Capitulo 10:
“… Llegamos al portal, abrí como pude la puerta medio rota, encendí la luz de la escalera y se empezó a ver todo lleno de papeles, bolsas, ropa y otras cosas habituales que solían tirar los antigénicos de mis vecinos, así ocurría que aquel lugar desprendía unos olores de los más diversos y no eran muy aromáticos que se pueda decir, a ellos no les preocupaba nada el estado del edificio, ellos hacían lo que les parecía, no había leyes y aquel que fuera capaz de comentar algo ya sabía a lo que se atenía, una pelea que duraba varios días en el mejor de los casos, porque otras veces se hacían la vida imposible durante meses y en algún caso años, se rompían las puertas, dejaban desechos en la ventana, dejaban notas provocativas, eso y un sinfín de cosas más con tal de demostrar quien era el más fuerte y quien imponía más, eran juegos sucios en lo que todo valía porque aquello era la selva sin ley y lo mejor que se podía hacer era llevarse lo mejor posible con todos.
Vivía en la cuarta planta del edificio. Empezamos a subir las escaleras de madera que chirriaban a cada paso que dábamos, me hubiera gustado que el edificio tuviera un ascensor como el de otros muchos edificios, pero creo que no hubiera durado, se lo habrían cargado al poco tiempo de tenerlo, así que las escaleras viejas, rotas y desgastadas era la única manera de llegar hasta mi casa, según íbamos subiendo a Dani se le iba cambiando la cara, estaba asustado de estar en aquel lugar, y entre piso y piso las vecinas se percataron de nosotros y empezaron a salir para chismorrear de con quien estaba acompañado…”
“… En el último tramo una chica gritó:
– Guapo, vaya ejemplar traes, ¿qué, te lo has encontrado de rebajas en el súper?
A lo que al unísono varias comenzaron a reír, y volvió a comentar:
– Está un poco asustado, a ver si le das algo para que se calme, que no le vamos a quitar su bonita camiseta, que nosotros también sabemos vestir, ja, ja, ja – no había terminado de reírse la chica cuando desde la parte de abajo del patio escuchamos la voz de un hombre enfadado que gritaba:
– ¡Eh! puta, ¿te puedes callar y dejar de hablar a los chicos o quieres que suba y te calle la puta boca que tienes de mierda? – dijo agresivamente y alzando las manos hacia arriba…”

miércoles, 5 de junio de 2013

Fragmento 9 - Supongamos que eres tú


Capitulo 9
“… Era un día espléndido, el sol entraba por la ventana y colmaba todo el salón de una gran luz, daban ganas de salir a dar un paseo, pero mi ánimo seguía por los suelos y lo único que seguía queriendo era encerrarme en mi aislamiento.
Sé que tengo que levantar la cabeza y dejar de pensar en todo ello o me volveré loco, solo de pensarlo me derrumbo más, y lo peor es no tener ningún hombro en el que llorar, no se lo podía contar a nadie y no era porque no tuviera amigos, todo lo contrario, tenía una agenda repleta de amistades dispuestos a quedar a tomar un café conmigo, pero no podía contarles nada de lo que me estaba sucediendo en este momento, no podía expresar mi angustia, mis pensamientos y mis lágrimas.
Una gota calló de la pupila, después llegaron otras que recorrían el rostro, como cualquier gota que recorre un cristal, resbalando lentamente con el único cometido de caer sobre el charco que otras hicieron, todas sabían que al final se juntarían formando el charco en que se reflejaría la transparencia de no saber cuando calmaría el llanto. Mientras aquellas gotas se convertían en pequeños charcos sobre la tela del pijama, en ellas se reflejaba el dolor de un alma rota y desconsolada, una tras de otra resbalaban lentamente por la misma piel que las engendró, al fin y al cabo las lágrimas tan solo son las sustancias perdidas que nuestro cuerpo lleva por dentro.
Miro atentamente mi alrededor y con las manos apoyadas sobre el respaldo de una silla la tristeza me consume y los recuerdos me absorben como tormentas que no dejan de cesar en mi mente, vienen y van imágenes consecutivas, me recuerdan a mi primera chica, los sentimientos que me había producido al conocerla, pasando por el resto de todos los momentos alegres que había tenido en mis manos hasta los últimos días en los que creía que todo había acabado sin ninguna consecuencia, parece como si estuviera muerto, pero la realidad me hace pensar que estoy vivo, tanto como para saber que el dolor no es fácil de curar y más si es un dolor que se lleva clavado en la piel…”

martes, 4 de junio de 2013

Fragmento 8 - Supongamos que eres tú


Capitulo 8:

"... Él se le acercó para hablar y ella coqueteó con él, cuando quisieron darse cuenta estaban follando en la oscuridad de unos matorrales que les tapaban, se pusieron el preservativo y en ningún momento pensaron que se había roto o que estaba pinchado, todo sucedió tan rápido que al acabar ninguno de los dos propuso darse el teléfono, se dieron el último beso, una sonrisa y cada uno se marchó por un camino diferente sin mirar atrás, como un sueño o como algo que nunca hubiera sucedido, se marcharon y después de aquello dejó de pensar en lo sucedido hasta que la menstruación empezó a dejar de dar señales..."

 "... No dejó de llorar en ningún instante, se notaba su angustia mientras la voz se la atrancaba. Nosotros nos miramos constantemente intentando averiguar qué decir, pero las palabras no nos salían..."

"... Cogimos la dirección que la señorita nos había facilitado y los cuatro nos dirigimos hacia la clínica, que se encontraba algo alejada de la ciudad, el viaje en el autobús supuso toda una angustia donde la intranquilidad y el nerviosismo era inevitable en nuestros cuerpos y donde mi imaginación no paraba de hacer un retrato de la clínica un tanto desagradable, con condiciones nefastas... Era cierto que el lugar estaba muy apartado del mundo, por no decir algo desértico, no paraba de imaginar un lugar sucio y con médicos parecidos a locos, que los quirófanos estarían ensangrentados por todas las mujeres que por allí habían pasado, con fetos tirados en bolsas negras, grandes hornos donde quemar todas las pruebas de los delitos..."

"... Llegó el día, y en el autobús Dani comenzó hacer a María un juicio de ética, sobre el embarazo y sobre el ser vivo que llevaba en su vientre, tanto que la hizo sentir como un ser despreciable, pero ella entendía que su vida no se podía paralizar por un bebé..."

"... Son esos momentos en que te das cuenta que la vida a veces es injusta y que, aunque quieras y desees algo intensamente, si el destino tiene escrito algo, se cumplirá. 
 Al salir del hospital, María se volvió más borde, dejó de hablar, de comer y apenas dormía, había entrado en una depresión, se pasaba el día llorando por las esquinas, la situación se fue agravando, parecía incoherente, se sentaba en un sitio y de lo único que se dedicaba hablar era de lo mucho que deseaba a su bebé y se tocaba la tripa... El tiempo fue pasando y ella no quería recibirnos en su casa. Eso pasó tantas veces que al terminar el instituto apenas sabíamos de ella, no quería cogernos el teléfono aún a nuestra insistencia, supongo que nuestra presencia le hacía daño..."

"... Con los años llegó a mis oídos que se juntó con gente que no la convenía. La depresión, la angustia y el delirio la había llevado a irse con aquellos delincuentes, camellos y toxicómanos que la llevaron por la vía de la drogadicción, nunca nos hubiéramos imaginado que terminaría tirada en una calle fría y solitaria con el corazón dejándola de latir por la aguja que se había metido en una de las muchas venas de las que ya había dejado de sentir por las inyecciones de la dosis que necesitaba su cuerpo y su amargada alma..."

"... Quizás se introdujo mal la aguja, quizás la dosis era demasiada o quizás aquella dosis no era lo suficientemente buena para su remedio, pero sí lo suficientemente buena como para hacer que su pensamiento dejara de pensar, de llorar y de sentir en su dramática desolación…"

lunes, 3 de junio de 2013

Fragmento 7 - Supongamos que eres tú


Capitulo 7:

"... Miraba por la ventana sabiendo que los domingos solo servían para el aburrimiento, nadie sale y los que lo hacen es porque tienen hijos insoportables que necesitan tomar el aire para que no estén tan histéricos, y los que no lo hacen es porque son solitarios que no esperan nada más de la vida que pasarla lo mejor que pueden, hay otros silenciosos que se amargan en sus tristes lágrimas esperando que alguien llegue en su búsqueda para consolarles y comprender su insatisfacción con la vida, a la que le dedican las horas lamentando algo que ellos mismos se buscaron, hay otros que los domingos lo dedican a lavarse el estómago después de la borrachera de la noche anterior, al igual que están los que esperan vulgarmente que les llamen aquellos con los que follaron en un baño sucio, una cama perdida, un coche frío, un hotel vulgar o una mal masturbación en cualquier esquina... y después están todos los que, como yo, se dedican a sobrevivir y a intentar no lamentarse por haber encontrado la sed de las sombras que juegan la partida entre la vida y la muerte, intentando escapar por las cuerdas que no están tan desgastadas para que no se rompan en la oscuridad, mientras el camino se hace a pasos agigantados, se desean que el desgaste de las cuerdas no produzca demasiado dolor antes de llegar, y que los juegos absurdos que me hagan pudrirme a su antojo, me alivien algunos que otros segundos, porque sé que su soberbia no dejara escapar a los que entraron por propia voluntad en este juego donde se sabe las normas del principio pero jamás sabe la última prueba que llevará al final..."

"... – ¿De que broma tan pesada se trata? ¿me mandas una caja con un lazo gigante y en su interior un perro que nunca te he pedido?, ¿dime ahora mismo la dirección a la que tengo que dirigirme para su devolución? creo que ha tenido su gracia pero ya ha sido suficiente...

Contundente dijo: – Cariño, no es una broma y no te voy a dar ninguna dirección para devolverlo, necesitas algo que te haga mantenerte en la realidad, las cuatro paredes de la casa te están absorbiendo y te volverás loco, necesitas salir a tomar el aire y él te ayudará a todo eso y a muchas cosas más, con el tiempo te darás cuenta, date tiempo para adaptarte a la nueva situación, acabaréis siendo grandes amigos..."

"... comenzó a llorar como si de un niño se tratara, le miré y comencé a ponerme nervioso no sabía bien que hacer, buscando entre los papeles de la caja en la que venía me di cuenta que dentro habían unas instrucciones a seguir..."

domingo, 2 de junio de 2013

Fragmento 6 - Supongamos que eres tú



Capitulo 6:

"...  A través de un absoluto silencio se mezcló su cuerpo y el mío, la miré fijamente y como si mis manos tuvieran un imán se acercaron a su cuerpo, la agarré por la cintura suavemente, la miré a los ojos y sin apenas aliento mi cabeza se fue acercando a sus labios, ella, inmóvil, me dejó que me fuera acercando más lentamente sobre su rostro, cerré los ojos y me acerqué a sus tiernos labios temblorosos y llenos de vida, abrí su labio superior para que mis labios penetraran en su boca, pegados se deslizaban de un lado a otro humedeciéndose conjuntamente, la introduje despacito la lengua para jugar con la suya con ternura, jamás había sentido en mi cuerpo tanta sensibilidad, temblaba como ella, mi piel se erizaba y los escalofríos se apoderaban de toda mi piel, nuestros cuerpos tensos y enlazados seguían sumergidos en nuestro primer beso, nuestras respiraciones se aceleraban rítmicamente, los corazones latían cada vez más intensamente, ella me agarraba con más fuerza, mientras deseaba que el reloj dejara de girar, que las horas dejaran de existir, que el tiempo se paralizara para que nunca acabara el momento, pero como todo en la vida tiene un final, nada se quedó paralizado sino que continuó el curso.

Me alejé un poco de sus labios y abrí los ojos, pude observar la misma felicidad que sentía yo, nos sonreímos y volví a darla un beso más pequeño mientras nos enlazamos fuertemente intentando que el momento no acabara. La toqué su lisa melena suavemente mientras mi mirada fija se penetraba en su iris, la volví a sonreír y como imanes nos volvimos a enlazar tiernamente para sumergirnos en otro dulce beso, así pasaron los minutos y las horas entre sus labios y sus manos, pero la noche empezó a caer..."

sábado, 1 de junio de 2013

Fragmento 5 - Supongamos que eres tú


Capitulo 5
“… no sabía que en el camino mueren cosas que después ya no se pueden recuperar…”
“… Las alucinaciones me absorbían en ocasiones pensando en quien era, pero como en las cartas, los cuentos, o las películas el director que remitía tales argumentos no puse quien era, y fue cuando la belleza dejó de tenerme en sus palmitas para dejarme sin vida.
Ahora sin vuelta atrás, tenía que dar sentido a todo aquello a lo que nunca había dado importancia, con el alma rota en mil pedacitos esparcidos por el universo, siendo incapaz de recogerlos y montarlos, mientras el miedo envolvía a la eterna oscuridad y el silencio moría en un instante para devolverme la insatisfacción enjaulada en sueños…”
“… Sé que me convertiré en arena y nutrición para otros seres vivos que habitan en el planeta y que se conforman tan solo con comer un poco al día, pero me daba pánico pensarlo y más saber que eso podría llegar en un tiempo determinado y a la vez no lejano…”
“… La tarde terminaba de caer como hacían los sueños, para dar paso a la noche con sus miedos, esos que me rozaban lentamente toda mi vida. Los pensamientos se desbordaban por la rabia que sentía por dentro, y por más que le daba vuelta a las cosas no era capaz de asumirlas, no quería reconocer que ahora ésta era mi realidad y la anterior era simplemente la burla del destino.
Empecé a caer como cualquier emperador de la historia, mientras mis piernas sin fuerza y algo temblorosas se dirigían hacia mi hogar cálido…”