lunes, 3 de junio de 2013

Fragmento 7 - Supongamos que eres tú


Capitulo 7:

"... Miraba por la ventana sabiendo que los domingos solo servían para el aburrimiento, nadie sale y los que lo hacen es porque tienen hijos insoportables que necesitan tomar el aire para que no estén tan histéricos, y los que no lo hacen es porque son solitarios que no esperan nada más de la vida que pasarla lo mejor que pueden, hay otros silenciosos que se amargan en sus tristes lágrimas esperando que alguien llegue en su búsqueda para consolarles y comprender su insatisfacción con la vida, a la que le dedican las horas lamentando algo que ellos mismos se buscaron, hay otros que los domingos lo dedican a lavarse el estómago después de la borrachera de la noche anterior, al igual que están los que esperan vulgarmente que les llamen aquellos con los que follaron en un baño sucio, una cama perdida, un coche frío, un hotel vulgar o una mal masturbación en cualquier esquina... y después están todos los que, como yo, se dedican a sobrevivir y a intentar no lamentarse por haber encontrado la sed de las sombras que juegan la partida entre la vida y la muerte, intentando escapar por las cuerdas que no están tan desgastadas para que no se rompan en la oscuridad, mientras el camino se hace a pasos agigantados, se desean que el desgaste de las cuerdas no produzca demasiado dolor antes de llegar, y que los juegos absurdos que me hagan pudrirme a su antojo, me alivien algunos que otros segundos, porque sé que su soberbia no dejara escapar a los que entraron por propia voluntad en este juego donde se sabe las normas del principio pero jamás sabe la última prueba que llevará al final..."

"... – ¿De que broma tan pesada se trata? ¿me mandas una caja con un lazo gigante y en su interior un perro que nunca te he pedido?, ¿dime ahora mismo la dirección a la que tengo que dirigirme para su devolución? creo que ha tenido su gracia pero ya ha sido suficiente...

Contundente dijo: – Cariño, no es una broma y no te voy a dar ninguna dirección para devolverlo, necesitas algo que te haga mantenerte en la realidad, las cuatro paredes de la casa te están absorbiendo y te volverás loco, necesitas salir a tomar el aire y él te ayudará a todo eso y a muchas cosas más, con el tiempo te darás cuenta, date tiempo para adaptarte a la nueva situación, acabaréis siendo grandes amigos..."

"... comenzó a llorar como si de un niño se tratara, le miré y comencé a ponerme nervioso no sabía bien que hacer, buscando entre los papeles de la caja en la que venía me di cuenta que dentro habían unas instrucciones a seguir..."

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