miércoles, 12 de junio de 2013

Fragmento 16 - Supongamos que eres tú


Capitulo decimosexto:

"... Porque, al final, los calentones son como las copas de alcohol que vas consumiendo durante toda la noche, al principio cuesta que entre, pero cuando ya te has puesto, entra una detrás de la otra, sin más, solo es ir a la barra, pedir un doble, echar lo que falta, remover un poco y listo para que entre, sin sentir lo más mínimo, cuando de repente miras y ves que todo se ha vuelto esfumar... "

"... Aquel era mi primer viaje fuera de España, mi primer viaje con todos los compañeros que me habían acompañado durante los cinco años de universidad, aquellos con los que me había corrido mil juergas... pero una vez más una puerta se debía de cerrar y eso llegaba después del viaje de fin de carrera..."

"... Como no era de esperar, las fiestas, las mujeres, el alcohol y alguna que otra sustancia más penetraron por nuestras venas durante los diez días que duró el viaje, vimos todo cuanto pudimos, compramos cuanto deseamos y sí, follamos todo cuanto pudimos, era nuestro último viaje y el equilibrio entre lo bueno y lo malo se había esfumado, las que iban de niñas buenas se abrieron por completo y las que siempre fueron rebeldes se desvivieron completamente..."

"... La primera noche empezó la desorbitada locura, el juego de la botella, todos participábamos, unos chupitos, unos besos, unas risas y al final todos dormidos unos encima de los otros... "

"... Sexta noche, unos bailes, sustancias prohibidas, lujuria perdida, si te digo algo bonito quizás sea mentira..."
"... Octava noche, despiertas a mi lado, no recuerdas lo últimos que has soñado pero estás a mi lado..." 

"... De aquel viaje de locura, la última noche fue la más desorbitante de todas, pero más aún fue cuando en la oscuridad de la noche Mario, mi mejor amigo de aquel entonces, borracho y sin pronunciación de las palabras, me dio un abrazo y me dijo que me quería, claro yo también le quería, después de tantas cosas pasadas como no iba a quererle... pero me equivocaba, él me quería de diferente manera..."

"... Abrí los ojos y le vi, respirando cálidamente y sin mediar palabras nos observamos, me puso el dedo en los labios, manteniendo el silencio... segundos después me susurró al oído que me quería y me deseaba aunque se acostara con mujeres... me siguió manteniendo el dedo en los labios para que no dijera nada... y la promesa del primer día hizo que todo se quedara allí, en la terraza del hotel, entre las botellas de whisky, entre la madrugada, entre las luces de París..."

"... Aún hoy recuerdo aquello como si estuviera sucediendo en este mismo instante, allí, los dos callados, perplejos, borrachos, sin alientos...
Preguntándome por qué no dije nada, por qué no respondí de alguna manera a lo que estaba sucediendo...
El viaje terminó, y a la vuelta ninguno dijo palabra de lo ocurrido, sería nuestro último secreto, nuestro último momento... "

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