Capitulo doce:
"... A veces la vida tiene un sinfín de caminos pero de eso te das cuenta cuando llevas recorrido más de mil travesías, túneles, glorietas, descampados y callejuelas.
El camino lo marca cada uno, eso te dicen desde que eres pequeño, que tú te labras lo que algún día quieres recoger, pero las cosas a veces no son tan sencillas como parecen, porque cuando siembras muchas de esas semillas, no sabes si son buenas o malas hasta que la cosecha está florecida y pruebas a ver como son.
Mi vida fue algo así, durante toda mi vida he plantado miles de semillas y muchas veces cogí la cosecha en condiciones inmejorables, pero también confieso que otras muchas veces recogí semillas que mejor nunca hubieran existido, el problema es cuando esas semillas se te quedan clavadas en el fondo del estómago y las condenadas no salen ni a patadas, lo peor es que se reproducen para hacer más daño, sin embargo, las buenas las pruebas, las catas, te encantan, te quedas con el sabor en la lengua pero no te dejan tan marcado como las condenadas de las otras..."
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