"... Cogí el teléfono en auxilio..."
"... Abro los ojos y despierto en la cama de un hospital con una mascarilla de oxígeno sobre mi nariz, los brazos llenos de cables, mi mano derecha pinchada, el ruido de las máquinas, el silencio breve y el olor a medicación.
Intento alcanzar el timbre... llamo a la enfermera.
– ¿Qué me ocurre? – pregunto con voz agónica y de forma alterada.
– Tranquilo... – responde la enfermera con voz dulce y tranquila.
– ¡Llamé al médico! – le grito nervioso e intentándo levantarme de aquella espantosa cama..."
"... – ¡Qué hago aquí, llamé al médico...! – dije poniédome cada vez más nervioso mientras miraba todos aquellos cables que tenía por todo mi cuerpo, sin entender lo que estaba ocurriendo..."
"... Desperté nuevamente con la voz aguda y fuerte de un hombre que decía ser el doctor, abrí los ojos y me sentía en una nube cuando pude pronunciar con voz quebrada: – ¿Qué me ocurre, Doctor?..."
"... – El diagnóstico no es muy favorecedor, cuando llegó la ambulancia estaba con 83% de saturación de oxígeno en su cuerpo, es decir, que no le llegaba suficiente oxígeno a su cerebro y por eso se desmayó. Sabe que esta enfermedad es crónica y grave. También sabrá que la medicación solo mejora su calidad de vida, pero ya sabe que se tiene que cuidar. Los virus ajenos son los que propician la muerte en pacientes con este tipo de patología.
– Lo sé doctor, ¿cuánto me queda? – dije con voz quebrada y con los ojos llenos de lágrimas, mientras en mi garganta se producía un nudo de nerviosismo.
– No le puedo dar un tiempo determinado, le hemos cogido a tiempo esta vez, debe de cuidarse más. Tendrá que volver a su casa con oxígeno, cada día se debilita más, sus pulmones no son capaces de oxigenar lo suficiente por sí solos.
– ¿Pero podré volver a casa aunque sea un tiempo? – pregunté al doctor.
– Sí, pero tendrá que cuidarse y llevar oxígeno domiciliario. ¿Quiere que avisemos a alguien?
– No, nadie sabe nada y deseo que siga siendo así – dije contundente.
– La decisión es suya, y siempre se respetará – dijo mirándome a los ojos y como si la idea no le pareciese la más adecuada.
– Gracias, Doctor, ¿cuándo podré volver a casa? – dije ansioso de salir de aquel lugar.
– Si todo va bien, en unos días podrá irse a su casa – dijo contundente y sin darme más información..."
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