miércoles, 28 de agosto de 2013

Fragmento 27 - Supongamos que eres tú


"... cada vez me sentía más el héroe de la perfección, tenía cuanto deseaba y los hombres que me apetecían los tenía en la palma de las manos.
Iba al gimnasio todos los días para perfeccionar mi musculación y aparentar ser mejor que los demás. Alguna que otra vez en las duchas del gimnasio mantuve algún placer sexual con algún compañero, pero era algo insignificante. No había día que no sintiera placer, que no conociera algún morboso con el que pasar la noche o algún viejo amigo con los que compartir viejos recuerdos.
Todo cambió cuando conocí a Aitor..."

"...como era de esperar quería beneficiármelo, aunque el chico se hacía de rogar, aquello me producía mas morbo..."


"... Al final un día le pillé duchándose solo, me puse enfrente de él, y según me miraba comencé a masturbarme para provocarle... no resistió la tentación y acabamos masturbánndonos mutuamente..."

"... Sin esperarlo aquello acabó siendo un ritual, gimnasio y mi casa. Sin quererlo me envolvió en una relación de la que no me sentía cómodo, pero que acabe por aceptar..."

".... Una relación que no duró más de seis meses, yo era demasiado promiscuo para una relación estable. Al final le fui infiel, se enteró y cansado de que aquello sucediera una y otra vez me abandonó dejándome tan solo el recuerdo de Toby..."

"... Me perdí en tantos rincones, me perdí y no me encontré..."





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