"... Cogí el coche y desesperadamente me dirigí a ver a Sergio, necesitaba descubrir que era aquello que tanto me había hecho pensar durante años..."
"... Giró la cabeza y me vio allí parado, esperándole... Me miró y se dirigió hacia donde me encontraba: – ¿Abraham, qué haces aquí?
– ¡¡Sorpresa!! – dije alzando las manos hacia arriba. – vengo a que me invites a unas cervezas.
– Claro, eso está hecho... ¿pero solo has venido por eso? – dijo sorprendido y con cara de poker.
– Sí, lo prometo – dije poniendo cara de niño bueno.
– Ja, ja, ja, no te creo... – dijo sonriendo y dándome un golpe en el hombro a la vez que me estrechaba la mano.
– Bueno, era porque necesitaba aire nuevo – contesté sonriendo quitándole importancia.
– Ah bueno, si es eso... ja, ja, ja – empezó a reírse, mirándome a los ojos..."
"... Las miradas se congelaron por un segundo..."
"... solo pretendía descubrir lo que aquella mirada me había cautivado sin más, aquella mirada que en un momento desbordó todo lo que había escondido durante tanto tiempo. No pretendía que fuera uno más de mi lista negra.
Tan solo quería descifrar los juegos que nos habían llevado a los dos a desear un solo beso.
Un juego peligroso en el que te puedes quemar. Y me quemé, tanto como no me había imaginado jamás. Pero como cualquier animal coherente ante tal quemadura salí corriendo, para intentar aliviar el dolor, sin mediar palabra, volví a mi nido corriendo, sabiendo que hay juegos peligrosos con los que hay que tener cuidado..."
"... Porque hay momentos que ya no vuelven, pero sí circunstancias que el destino puede volver a juntar para volver a jugar y ser sincero.
Quizás los dos lo deseábamos desde el primer momento, aunque yo intentara rechazar mi deseo y él intentara no admitir la realidad. Aquella necesidad del saber como sería, de descubrir su penetración, sus suspiros, sus manos, su ternura, su lengua, su deseo descontrolado, sus ojos, su cuerpo deslizante junto al mío...
Al día siguiente de aquello sentí la culpabilidad de haber probado un juego sin final. Me levante sin hacer ruido y me metí en la ducha intentado quitarme la culpabilidad, pero aquello no se iría tan fácilmente.
Cuando se despertó, nos miramos y no dijimos palabra de nada de lo que había ocurrido, yo llevaba horas despierto e intentando hacer tiempo para que ir a desayunar juntos. Aquel desayuno fue uno de esos que no quieres vivir jamás, por el silencio penetrante que se transmite con las miradas y los suspiros..."
"... hablamos de lo ocurrido tímidamente y yo le confesé entre mentiras que para mi tan solo había sido una noche sin mas, a lo que el me respondió con las mismas palabras..."
"... nuestros caminos se volverían a juntar tiempo después para volver a conciliar la amistad que en un principio surgió con los secretos y verdades que nos contábamos todas las noches..."
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